lunes, 11 de mayo de 2009

La sala de espera de los enamorados

La estación del metro Balderas lucia como de costumbre, aunque el calor pegaba fuerte, y habia una cantidad considerable de gente, el ambiente no era desagradable. Una gran cucaracha se metia en la esquina inferior izquierda de una de los espacios como "camaras" bajo el reloj de rojos numeros, que daba las 12:30. Como sabe todo usuario del metro, en varias estaciones de las lineas mas viejas se forman estas "camaras" con la barda de media altura que permite ver las escaleras a desnivel y los pilares de la mitad de la estación. Es en ellas donde, muy a doc con el color rosa de la linea, se hallaban los personajes principales de una escena romántica muy conocida por los chilangos de clase obrera. En la camara izquierda del lado con dirección a Observatorio, una chika fresa, de facciones bonitas, aguardaba de pie con actitud hermética ocupando el extremo izquierdo, justo por el cual la cucaracha encontraba un hueco en la pared; a cierta distancia una joven de apariencia humilde pero coqueta, vestida de mezclilla y sudadera rosa leía pacientemente; el siguiente personaje, tambien mujer, era una inquieta chika "skata", de no tan agradables rasgos pero si muy agradable actitud; posteriormente me encontraba yo, leyendo despreocupadamente; al final un no tan joven mozo medio pelón y de clase mas o menos humilde esperaba nervioso. Dicha escena se mantuvo inmutable mas de 30 minutos. A pesar de ser tan distintos y no hablarnos para nada, a todos nos mantenìa en aquel lugar un motivo semejante: Esperar a una persona citada; y seguramente tambien experimetabamos emociones parecidas. Asi, unidos pero separados, con interacciones no mayores a un cruce de miradas o bien un "salud" ante un estornudo, dabamos vida en conjunto a "la sala de espera de los enamorados", que se repite dìa a dìa sin falla en varias de las estaciones del metro (entre otros lugarees estrategicos), y que sin embargo nunca es la misma, por la gran diversidad de personas que forman parte de ella.
El cruce de miradas -que es practimanete un rito tradicional en la "sala de espera de los enamorados"- me revelo que la chica fresa me repudiaba, le parecia interesante a la chica humilde, le caía bien a la skata, y el mozo se sentia un poco intimidado por mi precencia. Este tipo de información es el que consigues a los 30 segundos bajo el reloj, pero en la mayoria de las veces representa casi todo lo que sabrás de tus compañeros de espera. Otra situación común es que haya mas mujeres que hombres. Los hombres solemos ser mas impuntuales, asi que las mujeres pasan tiempo esperando hasta que su enamorado aparece feliz y avergonzado, diferente suerte corren los hombres que esperan, ya que es probable que si estan en esta situación, la chica simplemente no se presente y tengan que regresar a casa solos o irse a perder el tiempo para no sentirse miserables.
Haciendo honor a la idea recien mencionada, el primero en abandonar la "sala" fue el mozo, que con apariencia un poco desesperada exudaba nerviosismo a cada momento. Es hábito mío leer algo mientras espero -lo cual hace de la espera una de mis actividades fevoritas- y suelo hacer un brebe descanso de la lectura cada dos o tres paginas, pera mirar a mi alrededor, observar un poco a la gente que pasa por las escaleras o bien abordan o descienden del vagón del metro. A veces incluso, camino un poco por los alrededores para despavilar. Fue en uno de estos reposos que note la ausencia del tipo. Ciertamente, en una situacion de plantada como aquella, el pobre no habra querido que alguien notara que se iba tan solo como habia llegado.
Otra fuente de información sobre los "compañeros de sala" es su pareja. Normalmente veras cuando menos a una de las parejas de alguno de tus compañeros y eso te permitira conocer un poco más de esa persona que compartió emociones y cercanía contigo por algún momento. Así fue como me entere de que la chika fresa no era tan fresa, sino que mas bien actuaba herméticamente para procurarse una barrera protectora ante cualquier situacion vergonzosa con algún sujeto que se sintiera con suerte. Sucedio que llego apurado un joven de mediana estatura, atractivo supongo yo (nunca he sabido realmente que hace a un hombre parecer atractivo a las mujeres), con cierto aire de trabajador, sobretodo por poseer un rostro de apariencia energica con una barba un poco descuidada y un atuendo algo desgastado. Al verle, la expresion facial seria y fría de la chika se transformo inmediatamente en un radiante solecito, con una sonrisa enorme y un brillo en sus ojos que simplemente no existía segundos atras. Lanzandose a los brazos del joven, le beso interrumpiendo un intento de disculpa por la tardanza, y abordaron el tren rapidamente tomados de la mano.
Situaciones como esta llaman mi atención aún inmerso en la lectura, asi fue como contemple el notable encuentro anteriormente descrito. Dichas situaciones interruptoras son de dos tipos, el primero -y mas común- involucra a las jovenes bellas con atuendos provocativos, que con pareja o sin ella suelen pasar frente a mí con cierta continuidad, en cada viaje de tren pasan mas o menos 3 chikas guapas y no siempre es posible mantener la mirada en las letras, cuando esta pareciera querer postrarse en los atributos naturales de tan bellas mujeres; el segundo tipo es el de los movimientos espontaneos antinaturales, casi siempre producido por sujetos que se mueven de forma sospechosa o amenazante, o bien, por el movimiento repentino de una persona en las cercanías.
En el tiempo que estuve esperando, mi lectura se vio interrumpida la mayoría de las veces por fenomenos de la naturaleza del segundo caso, y muchos de ellos a cargo de la chika skata que toda hiperactiva no duraba ni un minuto quietecita recargada en la barda, repentinamente se ponia a caminar hacia adelante y hacia atras en un vaiven continuo de miradas multidireccionadas. De todos los compañeros, ella fue la única que me miró con firmeza, ademas de decirme salud al momento de estornudar. Eso provoco en mi un sentimiento de simpatía hacia ella que incluso me orillo en decir para mis adentros: "haaay si no esperara a alguien le preguntería su nombre y la invitaría a pasear".
Antes de llegar su enamorado se acercaron a ella unos sujetos (sin duda amigos de él) que no pelandola mucho, cotorreaban entre ellos. Todos se veían medio vagos, de apariencia festiva, tenian ese espiritu agradable que el ska implanta en los corazones libres de violencia. Sin embargo a ella casi no le hablaban y para evitar el momento incómodo se fueron a dar el rol dejando a la chika sola de nuevo. Por suerte su novio no tardo, un jovensuelo delgado, al que ella abrazo fuertemente expresando la mayor de las ternuras. El chiko, sin embargo, se puso a esperar tranquilamente a sus amigos sumergiendo a su chica en una conversación de esas aburridas sin sentido. Ahora era obio que iban a salir con los amigos de él, lo cual no tendria porque ser desagradable, pero, volvi a pensar para mis adentros, "yo le daría una prioridad mas alta a ella que a mis amigos". Pasado un rato se marcharon.
Yo siempre he sido una persona impuntual, suelo llegar entre 15 y 30 minutos tarde, pero tambien soy muy paciente y nunca espero menos de una hora a una persona que no llega ... en los timepos en que tenia novia, una vez llegue 1 hora tarde y me esperaron, asi como una vez espere una hora y llegaron. Por este tipo de experiencias concidero a la paciencia como una virtud, y creo que carecer de paciencia en al espera de alguien es negarse a si mismo la oportunidad de corregir un retrazo, evitable o no evitable (poco importa) y condenarse uno mismo a un triste y solitario regreso a casa infructuoso.
Por esta razon llevaba unos 50 minutos esperando, cuando solo quedabamos yo y la chika de sudadera rosa de los usuarios originales de la "sala". Ya para entonces había concluido capítulo y medio de lectura. Cerre mi libro y me puse a observar. Pocos lugares son tan concurridos como aquel "volumen de control" por el que "fluyen" talvez unas cienmil personas al día, solo con mirar las escaleras 10 minutos pude ver tantas escenas interesantes. Vi una señora que casi se cae de las escaleras y es salvada por otra que le ayuda en acto de pura solidaridad, un patineto haciendo poses riesgosas mientras bajaba las escaleras electricas y sus compañeros increpandolo detras por ser tan "mamón", un emo con mirada atenta y temeroza como la de un conejo en un cerro lleno de coyotes, un niño que subia "contracorriente" jugando a trepar unas escaleras infinitas, decenas de parejas enamoradas dandose cariño de las mas diversas formas, mujeres que transportaban las mas variadas materias primas, un borrachin siendo cargado y escoltado por 5 policias, unos hombres procedentes del interior de la republica asombraddisimos con el movimiento continuo de las escaleras ... rostros que iban de sonrientes a amargosos, bastantes escotes atrevidos -ya de chicas guapas como de no tan guapas-, un sin fin de seres y de almas, fluyendo como el agua, chocando, interactuando de mil maneras, si un pequeño espacio es contaminado por un acto violento de inmediato le llega la purificación por medio de un acto de bondad ...
Diez minutos pase así ... divagando con la orgia de comportamientos humanos que percibían mis ojos ... finalmente regrese a mi realidad social ... el metro se detiene, sale gente, entra gente, todos caminan, se mueven, tienen su universo particular, en que la mínima de las nimiedades es motivo para pasar desventuras y enojos; y el mas bello fenomeno natural, espiritual o social es un estorbo generador de fastidio o frustración ... pensando en ésto despierto de mi ensoñación ... me olvido del mundo circundante y me recuerdo a mi mismo ... noto que me ha tocado esperar, y ademas me ha tocado quedar plantado ... algo decaído me doy cuenta de que es hora de aceptar que mi cita no vendrá ... la chica de sudadera rosa no lleva esperando mucho menos que yo ... una mirada me dice que esta triste y cansada, pero no se ha resignado aún ... entiende como me siento y yo entiendo como se siente, en ese momento no hay 2 personas en metros a la redonda que se comprendan mejor que ella y yo ... sin embargo debemos separarnos sin posibilidad de reunirnos otra vez ... el ser parecidos y no comunicarnos nos hace complices de nuestra propia soledad ... pero así debe ser ...
guardo mi libro en la mochila ... doy una ultima ojeada al concurrido lugar ... miro el reloj que dan la 1:20 ... no queda mas, emprendo la sutil retirada ... mientras camino cabizbajo, me pregunto ... -¿Qué haré para no regresar aún a casa?-.