martes, 21 de julio de 2009

Inestabilidad por el cercano despertar

EL mundo esta cambiando ... por si mismo cambia ... y lo cambian tambien sus habitantes ... que cambian a su vez ... y todo cambia ... y los cambios traen mas cambios ...
Hoy la humanidad cambia ... la humanidad toda ... ese gigante de miles de millones de manos, ojos y cerebros ... traciende a sus partes y esta viva ... como esta viva la tierra, el mar y los volcanes ... como todos ellos, tiene espíritu ... Espíritu es lo que la humanidad olvida un poco cuando sueña ... pero hoy recuerda, y por eso cambia ... y por eso despierta .... porque su espíritu la exalta a dejar caer de algunas manos la bolsa de dinero y el billete de banco ... y esas y otras manos se convierten en alas maravillosas multiculores ... que sostienen al "artista" bailarín en sus piruetas ... y refugian del ruido a las mentes "verdaderamente" concentradas ... levantan el animo del "genuino" activista social ... y llenan de luz al lider espiritual "puro"...
Y la humanidad despierta, y se levanta de su lecho ... estira los musculos y retira de sus ojos las lagañas ... talvez la pesadilla del recien finado sueño aun vaga en su mente ... aun esta aletargada, se siente debil y reseca ... se mueve lenta y peresosa, ¡Pero ya ha despertado! ... Poco a poco cada celula se reactiva y se llena de vida ... la sangre corre y los miembros revivien ... la luz entra por los ojos, y el cerebro la absorve y la traduce ... la boca se llena de saliva y la garganta afloja la flema ... los dedos de los pies se estiran y los puños se aprietan recobrando fuerza ...
Este es el estado actual de la humanidad ... pero el sueño aun es fuerte ... la humanidad debe ponerse de pie ... con violencia, debe introducir aire en sus pulmunes y estirar sus brazos como queriendo alcanzar el cielo... que truene su pecho y sus rodillas y el oxigeno encienda todo su cuerpo ... solo así el sueño morirá y un "nuevo día" dara inicio ... esta claro que algunos vasos sanguinios se romperán, los huesos crujiran y los musculos sufrirán pequeños desgarres ... hemorragias internas se extenderan por aquí y por ayá ... quiza los ojos se enrojeceran y la garganta se irritara ... pero la humanidad es grande y esta saludable ... sobrevivirá al despertar como cada uno de los seres que le componen lo ha hecho en incontables ocaciones ...
¿Cuánto tiempo falta para que la humanidad dé ese paso en el despertar? y ¿Qué debo hacer mientras ese día llega? ... estas preguntas no me dejan en paz ... y es porque el despertar se acerca ... entonces ¿Para qué buscar una estabilidad en el sueño? ... Me pasa seguido que mientras duermo, tengo un sueño agradable y quiero continuar en él ... inclusive a veces puedo manipularlo y todo es tan bueno ... y se que es mi creación, y lo disfruto ... pero el sol/el calor/el mosquito/mi madre me despierta ... y mi creación se esfuma y no regresa mas ...
Así, cuando la humanidad se ponga de pie, y con violencia el sueño caiga en pedazos ... ¿Qué sera de mi sueño que construyo hoy ... de ese grupo de la iglesia ... de dar clases de regularización ... de la escuela y de la novia ... del pulque y los amigos ... los mangas, el cine ... del box y el futbol ... etc. etc.? La creación de mi somnolienta vida desaparecera y si sobrevivo al despertar, quiza, deseare haberme preparado mejor ... cuando esté de pie y desnudo sobre el mundo en ruinas ... que lentamente inicia un "nuevo día" ...



lunes, 6 de julio de 2009

Panchito y la justicia

Frente a las escaleras de entrada a una estación del metro, se podia observar a Panchito vendiendo chicles a los transeúntes. A sus diez años medía apenas un metro con veinte, era güerito y tan flaco que si metía su pancita se le veía la columna vertebral. La vida para él era muy gris, siempre andar vagando vendiendo, ir por mas chicles con el joven que administraba a los niños como él y recibir unos pesos para comprar un poco de pan... después dormir amontonado con los demás en el mercado abandonado... y otra vez... ademas era un niño muy callado por el shock que habia sufrido un par de años antes.
En los ratos de ocio, Panchito veía pasar los autos, le gustaban mucho pues le recordaban los paseos quedaba con su padre, cuando el y su madre le acompañaban a trabajar. Estos recuerdos eras agradables aunque un poco difusos, había uno en particular que le desconcertaba. Iban en el auto una noche oscura, por calles de alguna colonia habitacional de la ciudad. Había muchos topes y llovía un poco. Su padre, entusiasmado hablaba con su madre de como cambiaría la “justicia” del país si conseguía sacar adelante su proyecto, mientras su madre, preocupada le aconsejaba no hacerlo y no meterse con la justicia argumentando que se preocupara por ella y por Panchito.
Un día que su padre leía un libro en la sala de su gran casa, Panchito se acercó y le pregunto -Papi, ¿Que es la justicia?- a lo que su padre le contesto: -La justicia es algo maravilloso hijo, es un "ente" que se preocupa por las personas como tu y como yo, y que vela porque tengan vidas dignas y felices, en que puedan desarrollarse como seres humanos completos-. Como Panchito puso cara de no entender, su padre rió y le acaricio. Panchito le pregunto finalmente -Osea que es algo bueno, ¿verdad?- “Si” fue la segura respuesta de su progenitor, -y ¿Quien la hizo?- pregunto Panchito, a lo que su padre respondió, -No estoy seguro hijo, talvez el ser humano mismo; talvez Dios- después anuncio a Panchito que era hora de dormir, lo acompaño hasta su cuarto, le leyó un cuento y lo dejo dormido. Poco tiempo después en otra noche, Panchito despertó a causa de la sed y el calor. Bajó por algo de agua, y cuando se encontró en la cocina, escucho ruidos en la calle, frente a la casa... como le dió un poco de miedo todo aquello y en la oscuridad, se escondió bajo el desayunador pensando que podría ser un ladrón. Pronto un estruendo casi le hizo gritar, capto el sonido de la puerta principal rompiéndose y abriéndose azotando con la pared, muchos pasos apresurados que subían la escalera, otra puerta golpeando y gritos horribles. Panchito se dirigió a gatas asustado hacia la puerta de la cocina y salio por la puertita del perro. Corrió hacia los arbustos que bordeaban el jardín y se escondió debajo. A los pocos segundos vio hombres vestidos con lámparas salir y recorrer el patio, como buscando algo. Panchito pasó por debajo de los arbustos hasta el jardín vecino y ahí paso la noche.
En el fondo, Panchito sabia que sus padres estaban muertos ... muertos. Una idea demasiado pesada para estar dentro de la cabeza de un niño.
El shock causado le obligo a vagar por las calles. Un chiquillo que vendia chicles lo encontro tumbado bajo un puente, pensando que podría ser su amigo le desperto y le comvido un poco de pan. El lo "conecto" para convertirlo en vendedor y así había pasado sus ultimos año de su vida, recuperandose poco a poco.
Uno de esos días en que atardecía y habían terminado de reportarse, un niño un poco mayor lo llevo a "investigar" un local que tenia una abertura, dentro le propuso jugar un "juego" donde tenia que bajarse los pantalones, como Panchito se negó, el otro niño lo golpeo y comenzaron a pelear... el ruido atrajo al joven que los mandaba, les ordenó salir y los reprendió. Como castigo por pelear los expulso una semana del mercado.
Así Panchito pasó tres días sin comer vagando por la calle ... cuando sentía que no podía aguantar mas, decidió ir a un puesto de dulces y robar una alegría que estaba al alcance de la mano. Cuando la estaba estirando para realizar el crimen, le invadió una súbita sensación, fue como si atravesase de pronto una cortina de agua y a continuación dejo de sentir cosa alguna, tampoco oía nada ya, aunque seguía viendo la alegría y su mano que casi la tomaba. Pensó que estaba muerto y tuvo miedo cuando una voz le dijo desde un costado -Tranquilo, no temas-. Panchito volteo y vio una figura extraña, era una mujer rara y fea, usaba un especie de vestido que alguna vez debió ser blanco, estaba ceñido por la cintura con una cuerda vieja, y tenia roturas y mugre en la parte inferior; su pelo era rojo y largo, pero estaba muy descuidado y enredado. Llevaba una venda el los ojos y sostenía con la mano izquierda una balanza de metal, oxidada y carcomida por la humedad; sin embargo en la mano derecha portaba una gran espada reluciente y filosa. La mujer le dijo -Mira a tu alrededor niño, justo ahora el tiempo se ha detenido y solo los espíritus tienen dinamismo- Notó que había mucha gente mirándolo, pero no era gente normal, algunos portaban sombreros enormes y ropas viejas, otros vestidos extrañísimos con medias ajustadas y pelucas blancas rizadas, aunque la mayoría eran gente sucia y de apariencia pobre, él nunca había visto gente como esa. También vio gente normal que estaba congelada, así como se vio a si mismo apunto de tomar la alegría.
La mujer se dirigió a él para explicarle -He notado que vas a cometer un crimen, así que te he detenido para convencerte de que no lo hagas- Panchito le pregunto: -¿Quien eres tu?
-Soy la justicia- contesto la mujer.
Panchito recordaba perfectamente las palabras de su padre y aunque temía, se alegro y le dijo: - Señora, que bueno que esta aquí, ¿vino para encargarse de que tenga una vida feliz?
- Jajaja, no exactamente niño, simplemente trato de evitar que robes, porque eso es una "injusticia" y se te castigara si lo haces -
- Pero tengo hambre, ya no aguanto el dolor de mi estomago y creo que moriré pronto si no como nada - le dijo Panchito un poco ansioso.
-Ya veo, pero aun así debo convencerte de que no lo hagas-.
-Pero esque no me entiende, voy a morir, ¿no se supone que usted debe velar por la felicidad de la gente?-.
-Si pero no es tan sencillo-
-Pues no se me hace complicado, yo moriré, ¡pero si lo hago me salvare y el vendedor solo pierde una alegría!-
-Pero dañas lo que se llama propiedad privada niño-
-¿Que es eso?- dijo Panchito estupefacto.
-Veras, las personas tienen conciencia a diferencia de los demás seres del mundo, así que es natural que las sometan a su voluntad, es decir, que se "apropien" de ellas, en otras palabras, se vuelven sus dueños, y para que haya justicia, solo puede haber un dueño de cada cosa, ¿entiendes?, la alegría que estas tomando tiene dueño, aunque este, dará su alegría a cambio de 5 pesos que tu no tienes-.
-¡Pero eso no es justo!-.
-Jajaja, claro que si, por eso estoy yo aquí que soy la justicia-
-Pero, no es justo que yo no tenga nada que comer y haya gente que tiene de sobra, e incluso muere por comer demasiado-
-No niño eso no es injusticia-
-¿Pero porque?, ¡¿Porque me pasa eso a mi y a ellos no?! ¿Porque solo a mi?- y Panchito empezaba a llorar.
Los demás espíritus le veían conmovidos y empezaron a susurrar entre ellos. La justicia al "ver" la reacción de estos se dio cuenta de que tenia que hacer algo pues el niño le estaba ganando la partida, así que le espeto - Niño, no te quejes tanto, tu también “tuviste” en un tiempo, hay muchos que no tuvieron nunca en su vida ... y si lo perdiste, debe ser porque Dios así lo quiso-.
Al escuchar la palabra "Dios", los espíritus se sorprendieron... y volvieron a cuchichear pero de forma mucho mas reservada.
Pero Panchito no estaba de acuerdo y le dijo
-Yo iba a misa antes, y no recuerdo que se hablara de que Dios quiere que muramos de hambre, mas bien que se debe vestir al desnudo y alimentar al enfermo, eso es contrario a lo que llamas propiedad privada-.
La justicia, sorprendida ante la repuesta del niño dijo apresuradamente:
-Pero que tontería, si Dios es el que le dio al ser humano el poder de apropiarse de las cosas-
-¡NO ES CIERTO!- grito Panchito enojado.
Y con un rápido movimiento la justicia le corto una mano a Panchito, este callo de rodillas sujetándose el brazo herido y gritó desgarradoramente mientras lloraba, pues el dolor era lo primero que sentía en un buen rato, y ademas era un dolor diferente, mas hondo y profundo que cualquier otro que hubiera sentido nunca, le habían mutilado el alma.
Los espíritus empezaron a insultar a la justicia quien se excuso diciendo:
-Ignorantes, ¿que no ven? le he cortado la mano porque me apiado de él, dejaré que robe la alegría ahora que su mano no servirá, así vivirá y el precio es solo una mano-
-¡CALLATE!- Interrumpio Panchito desde el suelo -¡Eres una farsante, tu no eres la verdadera justicia, eres horrible y te odio, ¿Porqué tenias que dañarme a mi que sufro tanto?!-.
-Yo, la justicia, soy ciega, no importa quien cometa un crimen, yo debo castigarle-.
-¡SI ERES CIEGA, ¿COMO PUDISTE CORTARME TAN CERTERAMENTE LA MANO?!-
Los espíritus enfadados por la “injusticia” presenciada se prepararon para atacar y acabar con la justicia, cuando esta en un acto de supuesta astucia, los hizo titubear con las siguientes palabras:
- ¡JA, no olviden ninguno de ustedes que yo soy un ente creado por el ser humano, yo estoy formada por lo que los humanos creen, son sus descendientes los que me dan vida, y solo hacen lo que ustedes les enseñaron, como pueden juzgarme por mis actos si ustedes son los culpables de mi existencia!-
Panchito lleno de rabia y dolor dijo con voz ahogada y mirando al piso:
- Si de verdad es el humano quien te creo, entonces el ser humano es estúpido...-
Un espíritu alzo la voz diciendo:
- Así es muchacho, hemos sido unos estúpidos, pero ahora cambiaremos eso, quizá así dejaremos de ser espíritus errantes. Esta desgraciada detuvo a Panchito porque sabía que el tendero se apiadaría de el y no le castigaría actuando en su contra y restándole poder, ¡Compañeros, acabemos con esta maldita perra COMO DEBIMOS HABER HECHO EN VIDA!
Un grito de guerra ensordecedor caló la espiritual medula de la justicia, que rápidamente corto a la primer fila de espíritus atacantes con su enorme espada, desvaneciéndolos al instante, después se volvió enfurecida hacia Panchito y le espeto -¡Entupido niño, eres igual a tu padre, nunca debí preocuparme por ti!- Y clavando su espada en el abdomen de Panchito desapareció.
Panchito sintió un fuertísimo dolor en el estomago, se llevo las manos al vientre, aunque solo una respondió, callo de espaldas y comenzó a retorcerse, fue ahí cuando se dio cuenta de que volvió a sentir y oír normalmente. Se quedo mirando el puesto de dulces desde el ras del suelo, y todo empezó a oscurecerse.
El señor del puesto lo vio y corrió preocupado, le gente se volvió a mirarle, se oyó una voz que decía -Esta muriendo de hambre, pobre niño-...
Una luz encegueció a Panchito, estaba en un lugar basto y blanco... vació casi todo excepto por una persona que le miraba sonriendo... era un joven alto y delgado, dos enormes alas blancas salían de su espalda... con dulce voz dijo -No te preocupes- y le tendió la mano... Panchito lo miró y le sonrió, luego le pregunto si el era la verdadera justicia ... el le respondió: -Algo así Panchito ... algo así-.



NOTA: Para escribir este cuento, me inspire en el siguiente dibujo de Sergio Arau

Justicia