domingo, 21 de marzo de 2010

Breves historias sobre Obregón


1.- El orgulloso vencedor.
Se cuenta que en la segunda batalla de Celaya, iniciada el 13 de Abril de 1915, la caballeria villista lanzaba el primer gran ataque de cargas de caballeria. Obregón a la defensiva y sabedor de que el terreno le era ventajoso esperaba resistir las primeras cargas con exito, pues serian las mas fuertes. Sin embargo los villistas, con gran valor y tenacidad, lograron penetrar la linea de infantería obregonista en un punto cercano a la posición de Obregón. Este al darse cuenta de que era cuestión de tiempo para que el cerco se abriera y la batalla estuviera perdida, ordenó a un niño trompetista que tocara la retirada. Al escuchar la trompeta, el regimiento de caballería de la División del norte que habia penetrado las filas constitucionalistas se dispuso en rápida retirada y avandonarón la valiosisima posición ganada con sangre y valor.
Obregón atribuye esta actitud a una orden de Villa que, seguramente asustado por la primera batalla de Celaya, alertó a todos sus hombres de estar atentos a la orden de retirada para evitar las desastrozas bajas de un mes antes.
La batalla siguió como Obregon planeó, aunque para el 14 de abril las municiones de los constitucionalistas escaseaban debido a la fuerte batalla entre las artillerias. Por suerte para el general sonorense, Carranza mandó oportunamente un tren lleno de municiones que salvó a Obregón de la apretada situación, tomando este la ofensiva en la madrugada del 15 de abril y desvandando a los inbatibles villistas por segunda vez.
Cuando preguntarón a Obregón sobre cual habia sido la clave de la victoria, este con aparente injusticia afirmó: -Fue una victoria dificil, pero por suerte el enemigo era comandado por Pancho Villa-.


artilleria villista

2.-La ignorancia del indio.
Durante el sexenio de Obregon, Jose Vasconcelos hizo un trabajo excepcional como secretario de educación imprimiendo libros en México a bajo costo y ditribuyendolos gratuitamente, entre otras cosas. Sin embargo perdió el favor del presidente por sus continuas cr{iticas al regimen en cuestión de asesinatos y falta de democracía. Para muchos políticos del tiempo, el distanciamiento con el presidente resultaba en la muerte, o bien en un puesto como embajador en algun pais lejanó.
A pesar de ello se cuenta que un día, el presidente y su comitiva iban de viaje por Sonora. Esperaban el ferrocarril en una estación casi desierta, cerca de un pequeño pueblo. Obregón sinti{o curiosidad por aquel lugar pero ninguno de sus acompañantes conocía el nombre del pueblo y tampoco había anuncios con su nombre. Un indio pasaba cerca de ahi por un camino y Obregón aprovechó para preguntarle:
- Olle tu, ¿Cómo se llama este pueblo?-
- No lo se siñor-. Dijo el indio sin mucho interes preparandose para proseguir su camino.
Obregón insistió.
- Ya veo, vas de paso.
- No siñor, aqui vivo.
- Ah, entonces, ¿Acabas de llegar?
- He vivido aqui toda mi vida siñor.
El presidente, asombrado por el grado de ignorancia de aquel hombre, que no sabía el nombre del pueblo en el que nació, donde había pasado toda su vida, y donde seguramente moririá, ordeno a su secretario:
- Quiero que cuando regresemos a Mexico, dicte una orden para que a ese individuo le envien un ejemplar de La Divina Comedia y de los Dialogos de Platon, de esos que esta imprimiendo Vasconcelos...


Jose Vasconcelos

3.- El campesino disfrazado.
Cuando la administración de Calles estaba por la mitad, Obregón vivia en Sonora, en el pequeño rancho del cual era propietario desde antes de la Revolución. Llevaba una vida tranquila como campesino y jefe de familia. Sin embargo pensaba mucho en el país, estaba lleno de ideas que trerian bienestar a la nación y tenia una franca convicción de regresar a la presidencia para poder materializarlas. Una vez hecha pública esta convicción recibió una visita de cierto funcionario extranjero amigo suyo. Este individuo batalló largo rato para dar con la residencia del expresidente pues no lograba reconocerle de entre los campesinos del lugar. Por fin le reconoció en un campesino manco que labraba la tierra con tranquilidad. Riendo se acercó y dijo en tono jovial:
-Señor presidente, me alegro de encontrarle, no le reconocía porqué esta usted disfrazado de campesino.
Obregón, aun mas sonriente le contesto:
-No Señor, si ahora no esta usted ante un hombre disfrazado, el hombre disfrazado era aquel campesino vestido de presidente que usted conoció en el palacio nacional.




El Presidente Obregón

1 comentario:

Felipillo del bosque dijo...

Ea, buenas anecdotas de aquél manco canijo, está interesante todo esto de la historia, hay que leer mas para no ser pinches burros y que al rato el fecal nos mande algun pinche libro chafa de superación personal de esos que te enseñan a amar a las cabronas o algo así.